jueves, 3 de junio de 2010

En palabras de Wynton 5º

Superar las deficiencias técnicas de tu instrumento, aprender a interpretar acordes y progresiones de acordes, responder de forma instantánea a las decisiones de otras personas, conocer los ritmos sincopados, dominar una serie de melodías y poder improvisar en una lengua musical requiere mucho tiempo. Sin embargo, una vez que logras dominar esa lengua, debes expresar tu propia versión de la misma si quieres tener éxito. Y eso supone recorrer un largo camino, y no tan sólo en lo que se refiere al tiempo, sino también al esfuerzo y la perspectiva.
[...]Vivir con el jazz, ya sea tocándolo o escuchándolo, te hace pasar por fases muy diferentes. El poder natural de comunicación que posee este estilo de música te ayuda a tratar toda clase de temas con las personas más diversas, incluidos tus propios hijos.

En palabras de Wynton 4º

Tocar jazz revela tu auténtica personalidad. Si eres impaciente, lo mostrarás a la hora de tocar, pues no esperarás. Si eres lento de pensamiento, todo el mundo se percatará de ello. Si eres tímido, te costará manifestar tu personalidad. Es posible que tengas grandes ideas, pero no saldrán a la luz o, por el contrario, tocarás excesivamente para tratar de compensar esa carencia. Si eres un egocéntrico, no sirves para tocar con los demás, ya que tendrán que respaldarte o permanecer al margen. No hay duda de que sabrás manejarte, pero no será divertido tocar contigo, especialmentesi tocas la batería.

En palabras de Wynton. 3º

Muchos jóvenes músicos americanos padecen una completa ignorancia de la música y el baile americanos. La culpa, en parte, se debe a la mala educación, pero no hay duda de que también es una cuestión de apatía. [...] No importa quién seas ni dónde vivas. Si se desea, siempre se puede acceder a la cultura, al arte , al conocimiento.

[...] Muchos músicos no llegan donde deben porque tienen un falso concepto de su verdadera identidad. Algo o alguien les ha convencido de que no pueden tocar. Y, por supuesto, encuentran millones de razones para no hacerlo: puede deberse a su falta de educación o al color de su piel; puede ser por creencias religiosas o por la excesiva presión de los padres; o bien porque alguien se rió de ellos cuando empezaban a tocar.

[...] Todas las personas tienen que soportar los mitos y las generalizaciones. Ya en tu familia te dicen que te pareces al tío Robert : "has visto? este niño es como el tío Robert. Siempre llega tarde. Y saca malas notas". Luego empiezan a mencionar un montón de cosas que el tío Robert hizo antes incluso de que tú nacieras. Pues bien, por alguna razón, y a sabiendas de que eres completamente distinto de él, empiezas a creértelo. O bien alguien te llama feo, estúpido o gordo. O te dice que tienes que llegar muy lejos y, por mucho que hagas, a él no le parece suficiente. También es posible que una persona no guarde un buen recuerdo de su padre y se enfade contigo porque tú le recuerdas a él. Pues bien, todo eso que dicen no tiene nada que ver contigo y, sin embargo, empiezas a vivir tu vida en función de esos comentarios. Se necesita valor para reafirmarse y responder: "perdona que te interrumpa. Pero yo no me parezco ni al tío Robert, ni a nadie".

En palabras de Wynon. 2º

El éxito en la música, al igual que en otros muchos campos, depende de nuestra disposición para vencer las deficiencias de nuestro talento. Incluso Charlie Parker tenía que practicar constantemente. Pongamos, por ejemplo, que se casece del sentido del ritmo. Pues bien, puesto que el ritmo es sencillamente una cuestrión de coordinación, la mejor forma de mejorarlo es aprender a bailar y marcar el ritmo siemrpe que se pueda. Otro problema puede ser el oírdo. Muchas personas aseguran que no "tienen oído", pero si se cómo hablan, se percibe que su entonación sube y baja de forma melodiosa. Otra cosa que nos impide tocar -o escuchar- es la creencia de que no tenemos nada que decir. Teóricamente eso es concebible, pero lo considero imposible, porque todas las personas tienen algo personal e importante que compartir. Al menos todas las personas que he conocido.

(misma procedencia)

domingo, 30 de mayo de 2010

En palabras de Wynton. 1º

"Ser oído implicaba tener que escuchar al otro. Y hacerlo, además, atentamente. Y para que sonara bien, debíamos confiar los unos en los otros. Una atención inspirada contribuye a una interpretación inspirada. [...] En el jazz el tiempo es tu amigo, y cuando encuentras tu propio seing, o el tiempo swing en cualquier actividad colectiva, el tiempo ciertamente vuela. Pero es un vuelo que deseas emprender. Y, cuando estás volandom te das cuenta de que el vuelo es el destino en sí. Eso es lo mejor del swing.[...]"

(Sobre el swing en el jazz. Cómo la música puede cambiar tu vida. Wynton Marsalis y Geoffre C. Ward)

domingo, 18 de abril de 2010

*Cómo ser feliz si eres músico o tienes uno cerca


Desde hacía algunos meses venía viendo en el escaparate de la librería del pueblo este libro que por su título jocoso no tome demasiado en serio. Finalmente decidí comprarlo y justo ahora cuando lo acabo de leer creo conveniente dejar aquí una cita de la recapitulación del mismo.
El libro se centra en todos los ámbitos del músico desde una perspectiva de educación de conservatorio, aunque no deja de incorporar información útil para cualquier músico en general. El autor es psicólogo.

"[...] El músico ha de ser consciente de que estudiar música no es como estudiar cualquier disciplina; es algo especial, con unas características especificas que es mejor conocer y tener en cuenta desde el principio. Es necesario cuidarse físicamente, pues independientemente del instrumento, en todos ellos, el cuerpo, todo el cuerpo juega un papel importante en la interpretación musical , mentalmente para soportar la irremediable presión de una audiencia y las interminables horas de estudio en soledad. No ha de permitir que la dedicación a la música monopolice su vida y pueda debilitar sus relaciones familiares y sociales, ha de compartir el placer de la música con pasatiempos y actividades distintas al quehacer musical[...]"

(*Cómo ser feliz si eres músico o tienes uno cerca. Guillermo Dalia. Ed: mundimúsica)

domingo, 17 de enero de 2010

Primeras impresiones


"[...] La música que oímos crea esquemas para géneros y formas musicales hasta cuando sólo oímos de un modo pasivo y no intentamos analizar la música. Sabemos desde una edad temprana cuáles son las medidas aceptadas por la música de nuestra cultura. Para muchos, lo que nos guste y lo que no nos guste en el futuro será consecuencia de los tipos de esquemas cognitivos formados con la música que oímos durante la infancia. No quiero decir con esto que la música que escuchamos de niños vaya a determinar necesariamente nuestros gustos musicales durante el resto de la vida; muchas personas están expuestas a música de estilos y culturas diferentes, o los estudian, y se aculturan a ellos, aprendiendo también sus esquemas. La cuestión es que esa temprana exposición suele ser la más profunda, y se convierte en el fundamento de nuestra futura visión de la música."

(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)

Me entrego sin condición alguna

"Es insólito que nos entreguemos a un absoluto desconocido de ese modo, en una posición tan vulnerable. La mayoría de nosotros tenemos algún tipo de protección que nos impide soltar cada pensamiento y cada sentimiento que nos asalta. Cuando alguien nos pregunta: "¿Qué tal te va?", decimos: "Bien", aunque estemos tristes por una pelea que acabamos de tener en casa, o tengamos una pequeña molestia física. Mi abuelo solía decir que la definición de un pelma es alguien que cuando le preguntas: "¿Cómo estás?" te lo explica de verdad. Hay algunas cosas que simplemente mantenemos ocultas, incluso con los amigos íntimos (por ejemplo problemas relacionados con la digestión o con los intestinos, o sentimientos de inseguridad personal). Una de las razones de que estemos dispuestos a adoptar esa posición tan vulnerable con nuestros músicos favoritos es que se nos presentan ellos también a menudo como vulnerables, o transmiten vulnerabilidad a través de su arte ( y no importa a esos efectos si son realmente vulnerables o se limitan a representarlo artísticamente).

[...] Las preferencias comienzan con la exposición y cada uno de nosotros tiene su propio cociente de "aventurerismo" sobre cuánto estamos dispuestos a alejarnos en un momento dado de nuestra zona de seguridad musical. Algunos somos más aficionados a experimentar que otros en todos los aspectos de la vida, incluída la música, y podemos hacerlo o evitarlo en diversos períodos de nuestra vida."

(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)

sábado, 16 de enero de 2010

Una de test

He aquí un par de test que encontré tratando de informarme sobre el OA (oído absoluto)
Como ejercicios para mejorar la afinación y la concentración los considero interesantes.

http://www.tonometric.com/

viernes, 15 de enero de 2010

Oído absoluto


"[...] ¿Por qué es tan raro el oído absoluto (OA)? La gente con OA puede nombrar las notas con la misma facilidad con que la mayoría de nosotros nombramos los colores. Si le tocas a alguien con OA un do sostenido al piano, puede decir que es un do sostenido. La mayoría de la gente no puede hacer eso, por supuesto..., ni siquiera lo pueden hacer la mayoría de los músicos, salvo que vean qué dedos utilizas. La mayoría de los que tienen OA pueden también identificar la altura de tono de otros sonidos, como las bocinas de los coches, el ronroneo de las luces fluorescentes y el tintineo de los cubiertos en el plato durante la comida. [...] Podemos nombrar instantáneamente un color sólo con mirarlo. ¿Por qué no podemos nombrar los sonidos sólo con escucharlos?

La mayoría podemos identificar sonidos con ta poco esfuerzo como identificamos colores; lo que sucede es simplemente que no es el tono lo que identificamos, sino el timbre. Podemos decir de inmediato de un sonido: "esto es la bocina de un coche", o "Ésa es mi abuela Sadie que tiene catarro, o "eso es una trompeta". Podemos identificar color tonal, pero no altura de tono. Aun así, queda sin resolver el problema de por qué algunas personas tienen OA y otras no."

(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)