"Ser oído implicaba tener que escuchar al otro. Y hacerlo, además, atentamente. Y para que sonara bien, debíamos confiar los unos en los otros. Una atención inspirada contribuye a una interpretación inspirada. [...] En el jazz el tiempo es tu amigo, y cuando encuentras tu propio seing, o el tiempo swing en cualquier actividad colectiva, el tiempo ciertamente vuela. Pero es un vuelo que deseas emprender. Y, cuando estás volandom te das cuenta de que el vuelo es el destino en sí. Eso es lo mejor del swing.[...]"
(Sobre el swing en el jazz. Cómo la música puede cambiar tu vida. Wynton Marsalis y Geoffre C. Ward)
domingo, 30 de mayo de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
*Cómo ser feliz si eres músico o tienes uno cerca
Desde hacía algunos meses venía viendo en el escaparate de la librería del pueblo este libro que por su título jocoso no tome demasiado en serio. Finalmente decidí comprarlo y justo ahora cuando lo acabo de leer creo conveniente dejar aquí una cita de la recapitulación del mismo.
El libro se centra en todos los ámbitos del músico desde una perspectiva de educación de conservatorio, aunque no deja de incorporar información útil para cualquier músico en general. El autor es psicólogo.
"[...] El músico ha de ser consciente de que estudiar música no es como estudiar cualquier disciplina; es algo especial, con unas características especificas que es mejor conocer y tener en cuenta desde el principio. Es necesario cuidarse físicamente, pues independientemente del instrumento, en todos ellos, el cuerpo, todo el cuerpo juega un papel importante en la interpretación musical , mentalmente para soportar la irremediable presión de una audiencia y las interminables horas de estudio en soledad. No ha de permitir que la dedicación a la música monopolice su vida y pueda debilitar sus relaciones familiares y sociales, ha de compartir el placer de la música con pasatiempos y actividades distintas al quehacer musical[...]"
(*Cómo ser feliz si eres músico o tienes uno cerca. Guillermo Dalia. Ed: mundimúsica)
domingo, 17 de enero de 2010
Primeras impresiones
"[...] La música que oímos crea esquemas para géneros y formas musicales hasta cuando sólo oímos de un modo pasivo y no intentamos analizar la música. Sabemos desde una edad temprana cuáles son las medidas aceptadas por la música de nuestra cultura. Para muchos, lo que nos guste y lo que no nos guste en el futuro será consecuencia de los tipos de esquemas cognitivos formados con la música que oímos durante la infancia. No quiero decir con esto que la música que escuchamos de niños vaya a determinar necesariamente nuestros gustos musicales durante el resto de la vida; muchas personas están expuestas a música de estilos y culturas diferentes, o los estudian, y se aculturan a ellos, aprendiendo también sus esquemas. La cuestión es que esa temprana exposición suele ser la más profunda, y se convierte en el fundamento de nuestra futura visión de la música."
(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)
Me entrego sin condición alguna
"Es insólito que nos entreguemos a un absoluto desconocido de ese modo, en una posición tan vulnerable. La mayoría de nosotros tenemos algún tipo de protección que nos impide soltar cada pensamiento y cada sentimiento que nos asalta. Cuando alguien nos pregunta: "¿Qué tal te va?", decimos: "Bien", aunque estemos tristes por una pelea que acabamos de tener en casa, o tengamos una pequeña molestia física. Mi abuelo solía decir que la definición de un pelma es alguien que cuando le preguntas: "¿Cómo estás?" te lo explica de verdad. Hay algunas cosas que simplemente mantenemos ocultas, incluso con los amigos íntimos (por ejemplo problemas relacionados con la digestión o con los intestinos, o sentimientos de inseguridad personal). Una de las razones de que estemos dispuestos a adoptar esa posición tan vulnerable con nuestros músicos favoritos es que se nos presentan ellos también a menudo como vulnerables, o transmiten vulnerabilidad a través de su arte ( y no importa a esos efectos si son realmente vulnerables o se limitan a representarlo artísticamente).
[...] Las preferencias comienzan con la exposición y cada uno de nosotros tiene su propio cociente de "aventurerismo" sobre cuánto estamos dispuestos a alejarnos en un momento dado de nuestra zona de seguridad musical. Algunos somos más aficionados a experimentar que otros en todos los aspectos de la vida, incluída la música, y podemos hacerlo o evitarlo en diversos períodos de nuestra vida."
(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)
[...] Las preferencias comienzan con la exposición y cada uno de nosotros tiene su propio cociente de "aventurerismo" sobre cuánto estamos dispuestos a alejarnos en un momento dado de nuestra zona de seguridad musical. Algunos somos más aficionados a experimentar que otros en todos los aspectos de la vida, incluída la música, y podemos hacerlo o evitarlo en diversos períodos de nuestra vida."
(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)
sábado, 16 de enero de 2010
Una de test
He aquí un par de test que encontré tratando de informarme sobre el OA (oído absoluto)
Como ejercicios para mejorar la afinación y la concentración los considero interesantes.
http://www.tonometric.com/
Como ejercicios para mejorar la afinación y la concentración los considero interesantes.
http://www.tonometric.com/
viernes, 15 de enero de 2010
Oído absoluto
La mayoría podemos identificar sonidos con ta poco esfuerzo como identificamos colores; lo que sucede es simplemente que no es el tono lo que identificamos, sino el timbre. Podemos decir de inmediato de un sonido: "esto es la bocina de un coche", o "Ésa es mi abuela Sadie que tiene catarro, o "eso es una trompeta". Podemos identificar color tonal, pero no altura de tono. Aun así, queda sin resolver el problema de por qué algunas personas tienen OA y otras no."
(Tu cerebro y la música. Daniel J. Levitin)
lunes, 16 de noviembre de 2009
Sensibilidad al límite
"[...] No pretendo sugerir que todas las personas creativas sean enfermas mentales, aunque sí lo han sido algunos de los grandes creadores. Sin embargo, los procesos reflexivos poco convencionales se manifiestan tanto en el enfermo mental como en la persona creativa. Según lo dicho hasta ahora, se podría concluir que los enfermos mentales y las personas creativas comparten la dificultad para procesar la información sensorial del mundo exterior, ya sea información verbal, sonidos no verbales o tensión emocional. Los enfermos mentales se sienten abrumados por la amenaza de la confusión y el desorden. Los individuos creativos se enfrentan a ese problema con la creación de un nuevo orden en sus obras y, de esa forma, controlan la amenaza."
("La música y la mente. Anthony Storr") Fotografía: Bud Powell, piano.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Lo que Platón tenía que decir
Resulta muy estimulante descubrir como en la antigua Grecia trataban a la música con tanta veneración.
"[...] Los griegos de la época de Platón opinaban que el tipo adecuado de música era un poderoso instrumento educativo que podía transformar la personalidad de los que la estudiaban, induciéndoles a alcanzar la armonía y el orden interiores. De igual forma, el tipo inadecuado de música podía tener efectos muy perniciosos. [...] Platón, en "La República", se refiere a las palabras de Sócrates en los siguientes términos:
Afirmo, por tanto, Glaucón, que la formación musical es un instrumento más poderoso que cualquier otro porque el ritmo y la armonía encuentran un lugar en los internos lugares del alma, donde pueden imprimirse. Así, transmiten gracia y dignifican el alma de aquel que esté educado como es debido o hacen desgraciada el alma de aquel que no esté educado como es debido. Diré también que quien haya recibido esta educación verdadera del ser interior podrá percibir con mayor astucia las omisiones o faltas en el arte o en la naturaleza y lo hará con un buen gusto genuino. Y mientras canta alabanzas y se regocija por el bien que se aloja en el interior de su alma, y se hace noble y bondadoso, sabrá culpar con justicia y odiar al malvado, ahora que es joven, incluso antes de poder saber por qué. Y cuando la razón se persone, la reconocerá y la recibirá como a una amistad conocida gracias a la educación que ha recibido"
(La música y la mente. El fenómeno auditivo y el porqué de las pasiones. Anthony Storr)
"[...] Los griegos de la época de Platón opinaban que el tipo adecuado de música era un poderoso instrumento educativo que podía transformar la personalidad de los que la estudiaban, induciéndoles a alcanzar la armonía y el orden interiores. De igual forma, el tipo inadecuado de música podía tener efectos muy perniciosos. [...] Platón, en "La República", se refiere a las palabras de Sócrates en los siguientes términos:
Afirmo, por tanto, Glaucón, que la formación musical es un instrumento más poderoso que cualquier otro porque el ritmo y la armonía encuentran un lugar en los internos lugares del alma, donde pueden imprimirse. Así, transmiten gracia y dignifican el alma de aquel que esté educado como es debido o hacen desgraciada el alma de aquel que no esté educado como es debido. Diré también que quien haya recibido esta educación verdadera del ser interior podrá percibir con mayor astucia las omisiones o faltas en el arte o en la naturaleza y lo hará con un buen gusto genuino. Y mientras canta alabanzas y se regocija por el bien que se aloja en el interior de su alma, y se hace noble y bondadoso, sabrá culpar con justicia y odiar al malvado, ahora que es joven, incluso antes de poder saber por qué. Y cuando la razón se persone, la reconocerá y la recibirá como a una amistad conocida gracias a la educación que ha recibido"
(La música y la mente. El fenómeno auditivo y el porqué de las pasiones. Anthony Storr)
miércoles, 28 de octubre de 2009
La creatividad en los niños 3ª parte.
"Uno de los mayores asesinos de la creatividad, no obstante, es más sutil y se halla tan profundamente arraigado en nuestra cultura que apenas si lo reconocemos. Tiene que ver con el tiempo.
Si la motivación intrínseca es una clave de la creatividad del niño, el elemento crucial para cultivarla es el tiempo: tiempo ilimitado para que el niño saboree y explore una actividad o un material en particular hasta hacerse dueño de él. Tal vez uno de los mayores crímenes que cometen los adultos contra la creatividad del niño sea el de robar ese tiempo a los niños.
Los niños, más naturalmente que los adultos, entran en ese estado último de creatividad llamado "flujo", en el cual la absorción total puede engendrar picos de placer y creatividad. En el estado de flujo el tiempo no importa; existe sólo el momento atemporal inmediato. Es un estado que resulta más cómodo a los niños que a los adultos, que son más conscientes del paso del tiempo.
Lamentablemente, los niños son interrumpidos, arrancados de su profunda concentración; su deseo de trabajar en algo hasta llegar al fondo resulta frustrado.
Es terriblemente frustrante que te interrumpan cuando estás en medio del proceso. Pero vivimos de una manera muy apresurada, de modo que una y otra vez se interrumpe a los niños en medio de cosas que les encanta hacer. Se les dan plazos, horarios. No existe tiempo para que se relajen a su propio ritmo.
La destreza -una de las metas esenciales de la infancia- se adquiere mediante las acciones repetidas una y otra vez. Esto significa practicar los pequeños pasos del camino, sin preocuparse por obtener resultados. Mantener ilimitadas las actividades del niño permite a éste hacer lo mismo una y otra vez en una variedad de formas diferentes y así perfeccionar aquello que se proponga hacer.
La repetición no sólo perfecciona la habilidad, sino que permite al niño sentir: "esta actividad es mía, es parte de mí·. Y a la larga eso puede ser más importante para la creatividad que la simple destreza técnica, pues le permite enamorarse de la actividad.
Placer, no presión
La creatividad florece cuando las cosas se hacen por placer. Cuando los niños aprenden una forma creativa, la protección de la alegría es tan importante-si no más- como "hacerlo bien". Lo que importa es el placer, no la perfección.
"Nunca legarás a nada"
Benny Golson, músico y compositor de jazz, recuerda que se dedicó con pasión a la música desde una edad muy temprana, casi con exclusión de otras cosas: "ni siquiera tenía pasatiempos. No hacía las cosas que hacían mis amigos de la infancia, porque estaba en casa tratando de aprender esto que se llama música. Recuerdo que una vez vino a verme un amigo, y yo estaba ocupado practicando. Él quería que hiciera otra cosa, y yo quería practicar.
"Cuando se marchó hizo un comentario muy desalentador -recuerda Golson-; dijo que de todos modos yo no iba a llegar a nada, ¿entonces por qué perdía el tiempo? Pero él no sabía que yo "tenía" que hacerlo"
La creatividad en los niños 2ª parte.
Los asesinos de la creatividad
*La vigilancia: Situarse junto a los niños, haciéndolos sentir que son observados constantemente mientras trabajan. Cuando un niño se halla bajo constante observación, el impulso creativo y las ganas de arriesgarse, resulta ahogado y se esconde.
*La evaluación: Hacer que los niños se preocupen por cómo juzgan los demás lo que ellos hacen. A los niños debe preocuparles en primer lugar si ellos mismos se sienten satisfechos con sus logros, en lugar de concentrarse en cómo los evaluarán o calificarán, o qué pensarán sus padres.
*Las recompensas: El uso excesivo de premios, como estrellas doradas, dinero o juguetes. Utilizados en exceso, los premios privan al niño del placer intrínseco de la actividad creativa.
*La competencia: Poner a los niños en una situación desesperada de ganar o perder, en la que sólo uno de ellos puede ocupar el primer puesto. Al niño debe permitírsele progresar a su propio ritmo. (puede haber, sin embargo, una competencia sana que fomente el espíritu de grupo o equipo)
*El exceso de control: Indicar a los niños exactamente cómo hacer las cosas: sus tareas escolares, sus trabajos, incluso sus juegos. Los padres y los maestros a menudo confunden esta manipulación con su deber de instruir. Esto provoca en los niños la sensación de que cualquier originalidad es un error y cualquier exploración, una pérdida de tiempo.
*La restricción de las elecciones: Decir a los niños qué actividades deben practicar, en lugar de permitirles que se dejen llevar por su propia curiosidad y pasión. Es mejor dejar que el niño elija lo que le interesa, y apoyar esa inclinación.
*La presión: Establecer expectativas exageradas para el desempeño del niño. Por ejemplo, los regímenes de entrenamiento tipo "invernadero" -que obligan a los niños muy pequeños a aprender el alfabeto o a contar antes de que tengan ningún interés real- pueden con facilidad tener el efecto contrario y producir aversión por el tema que se está enseñando
*La vigilancia: Situarse junto a los niños, haciéndolos sentir que son observados constantemente mientras trabajan. Cuando un niño se halla bajo constante observación, el impulso creativo y las ganas de arriesgarse, resulta ahogado y se esconde.
*La evaluación: Hacer que los niños se preocupen por cómo juzgan los demás lo que ellos hacen. A los niños debe preocuparles en primer lugar si ellos mismos se sienten satisfechos con sus logros, en lugar de concentrarse en cómo los evaluarán o calificarán, o qué pensarán sus padres.
*Las recompensas: El uso excesivo de premios, como estrellas doradas, dinero o juguetes. Utilizados en exceso, los premios privan al niño del placer intrínseco de la actividad creativa.
*La competencia: Poner a los niños en una situación desesperada de ganar o perder, en la que sólo uno de ellos puede ocupar el primer puesto. Al niño debe permitírsele progresar a su propio ritmo. (puede haber, sin embargo, una competencia sana que fomente el espíritu de grupo o equipo)
*El exceso de control: Indicar a los niños exactamente cómo hacer las cosas: sus tareas escolares, sus trabajos, incluso sus juegos. Los padres y los maestros a menudo confunden esta manipulación con su deber de instruir. Esto provoca en los niños la sensación de que cualquier originalidad es un error y cualquier exploración, una pérdida de tiempo.
*La restricción de las elecciones: Decir a los niños qué actividades deben practicar, en lugar de permitirles que se dejen llevar por su propia curiosidad y pasión. Es mejor dejar que el niño elija lo que le interesa, y apoyar esa inclinación.
*La presión: Establecer expectativas exageradas para el desempeño del niño. Por ejemplo, los regímenes de entrenamiento tipo "invernadero" -que obligan a los niños muy pequeños a aprender el alfabeto o a contar antes de que tengan ningún interés real- pueden con facilidad tener el efecto contrario y producir aversión por el tema que se está enseñando
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
